La Pintura Cusqueña en el siglo XVI y XVII y su influencia en Lima y Quito

La Pintura Cusqueña en el siglo XVI y XVII y su influencia en Lima y Quito

La pintura cusqueña se constituye en un conmino cultural de plena originalidad sin parangón en la historia del arte pictórico en América Latina, pese a que la pintura se desarrolló en otros centros coloniales españoles como Bolivia, Ecuador, México y en algunos lugares menos importantes, sin embargo la escuela de pintura cusqueña se destacó creando un estilo mestizo particularísimo por su belleza formal y conceptual.

De ser un instrumento de dominación ideológica a por parte de Los Españoles, la pintura se convirtió en una forma sutil de resistencia cultural por parte de los indios, y mestizos quienes se apropiaron de las técnicas y conceptos artísticos europeos sin dejar por ello de expresar sus propias ideas y vivencias : De esta particular amalgama surgió La Escuela de Pintura Cusqueña que fue cultivada durante tres siglos(XVI, XVII y XVIII) por diversos autores unos conocidos y otros anónimos quienes trabajaban en talleres en forma conjunta bajo la dirección de un maestro reconocido.

Pintura Cusqueña

Lo Destacable de la Pintura Cusqueña

No obstante lo destacable, fuera de las particularidades de los diversos estilos y autores es la Pintura Cusqueña como fenómeno colectivo de expresión de una época histórica dominada por las formas religiosas católicas. Pero donde se incorporan elementos culturales nativos, definiéndose así inefablemente la esencia de lo que constituye hoy el Perú como país. La pintura española de la época se caracteriza por la huida del mundo y la ascesis como el camino requerido para la salvación de la humanidad, a esto se opone la visión indígena panteísta ligada a la tierra y a la naturaleza, a la resta, a los ritos suntuosos, al goce de la vida sin prejuicios. De esta contraposición surgirá poco a poco de forma evanescente el estilo mestizo que incorpora elementos propios del contexto Cusqueño como paisajes locales, flores animales y personajes indígenas con sus vestimentas nativas.

La Pintura Cusqueña

La Pintura Cusqueña en el siglo XVI y XVII

Durante el siglo XVI e inicio del siglo XVII La Pintura cusqueña se vio influenciada por pintores italianos y europeos que vinieron al Perú en busca de buenas posibilidades de enriquecerse, dado el resplandor económico en que vivía virreinato por la extracción del oro y la plata, entre los podemos destacar al conocido pintor Alesio. En los siglos mencionados es también patente la influencia de los jesuitas que instalaron la pintura como medio sistemático para enseñar sus doctrinas. Es proverbial la capacidad sutileza con que los jesuitas supieron catequizar a los indígenas americanos mediante el conocimiento de su mentalidad y cultura. Esta percepción se plasmó en la iconografía religiosa en el que los jesuitas como Bitti, maestro manierista antecedente inmediato del barroco y otros nos conocidos, desarrollaron en la región del Cusco este arte para esplendor de la iglesia, y como decían los jesuitas su lema: «Para la mayor gloria de Dios». Entender la extensión y multiplicidad del fenómeno pictórico cusqueño implica también reconocer la ideología que subyace en este de la historia del Perú y la importancia que tuvo La Compañía de Jesús en su conformación.

Pintura Cusqueña

La Influencia de Pintores Italianos el Frescos Cusqueños

Las influencias de la pintura italiana y flamenca de la escuela jesuítica durante el siglo XVI y principios del XVII confluyen en el llamado estilo barroco, que conoce su máximo esplendor y desarrollo durante el siglo XVII y mediados del XVIII y el que define un estilo propio del catolicismo español de la contrarreforma. El barroco trasladado a América se convirtió en el arte colonial por excelencia, introduciendo en la pintura la composición en diagonal, la perspectiva aérea y el claroscuro entre sus elementos definitorios fundamentales. Por último como continuidad del barroco surgió en el siglo XVIII el neoclasicismo, aunque sin la tuerza y originalidad de aquel que intentó rescatar pictóricamente los elementos clásicos griegos y latinos desarrollados durante la época del Renacimiento. Además del jesuita Bitti y de Alesio que trabajó con Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, podemos destacar la presencia de pintores indios y mestizos como Basilio de Santa Cruz, Diego Quispe Tito quien estudió en Europa y. creó un estilo muy personal fácilmente de reconocer por la libertad de sus formas que definen en adelante la Pintura Cusqueña. Marcos Zapata fue prolífico autor de gran cantidad de obras de muy alta calidad. En su entorno se encuentran otros pintores como Chacón, Vilca y Tadeo Escalante que siguen de una u otra manera su estilo, unos con una visión más o menos clásica, académica, los otros más influenciados por el modelo decorativo. Por último junto a Zapata encontramos a Mauricio García que laboraba dirigiendo a otros maestros con ayudantes mediante un gran taller, realizando una pintura colectiva que no era infrecuente en el gremio de pintores cusqueños. En una sucinta introducción es imposible destacar toda la riqueza y originalidad artística de la pintura cusqueña así como sus connotaciones sociales e ideológicas por la amplitud y diversidad que adquirió este fenómeno. Existen miles de cuadros que fueron sacados del Cusco y del Perú durante muchos años por lo que es imposible hacer un catálogo completo que abarque con amplitud una visión cualitativa y cuantitativa de esta manifestación artística. La selección de la Pintura Cusqueña que presentamos en esta publicación es una prueba evidente que habla por sí misma y que obvia cualquier otro comentario o consideración.

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